Comunicación

La idea se le había metido en la cabeza desde hacia bastante tiempo, podría decirse que años.

Al comienzo fue únicamente algo menos que un impulso,casi mas cerca de un deseo difuso, profundo. Era como esos malestares viscerales que uno no puede atribuir a un órgano determinado y parecen invadir el cuerpo entero.

No era tan fácil admitir que esa idea volvía a la mente de tiempo en tiempo. Al comienzo, cuando detectó esta forma recurrente de pensar en ello se sentía muy incómoda, pero terminó por acostumbrarse y la guardaba junto a todos esos otros deseos insatisfechos que no logran perturbar la vida diaria, sino que mas bien son como esos fantasmas conocidos que nos acompañan durante el sueño.

Los últimos días sin embargo la idea comenzó a dar paso a una pequeña inquietud que si bien no lograba perturbarla completamente a veces le resultaba algo molesta.

Ahora sabia perfectamente cuando esta inquietud había comenzado. Fue el sábado pasado a las 17.30 de la tarde.

Los vio desde su ventana, era una situación conocida repetida y placentera. Siempre le gustó verlos aparearse y debía reconocer que la visión de los animales la excitaba poderosamente. Muchas veces después de contemplarlos la inquietud se mantenía durante horas hasta que por fin lograba liberar la tensión haciendo el amor con la visión fija en la mente y casi sin reparar en su amante ocasional.

Ese sábado, sin embargo algo fue distinto. Los aullidos de los perros la habían molestado durante toda la noche sin poder mantener el sueño, desvelada escuchaba sus carreras y luego sus silencios, los imaginaba montándose a la hembra y no podía dejar de experimentar la excitación húmeda y placentera con que había respondida a esa imagen desde su juventud.

En la mañana al salir de su casa, el macho estaba en la puerta estirado durmiendo, seguramente agotado de su aventuras nocturnas. Debió cuidarse de no molestarlo porque temió que la atacara, era un hermoso ejemplar, de manera que lo eludió ágilmente y subió al automóvil ya preocupada de otros asuntos.

Como todos los sábados volvió agotada y luego de almorzar entregarse a una siesta reparadora, de la cual venía saliendo cuando los contemplo por la ventana del segundo piso. Estaban solos en medio de la calle abandonada de publico. El macho ya la tenia montada y penetrada, de manera que ella solo podía observar el ritmo enloquecedor con que apoyado sobre sus patas traseras prácticamente proyectaba a la hembra hacia adelante en cada embestida, – Rítmicos quejidos acompañaban a cada movimiento seguramente ocasionados por la dolorosa introducción ya que el macho era de prodigiosa contextura.-

Se quedó contemplando, hasta que los animales llegaron al final y luego entraron en esa fase de indiferencia que sigue el apareo y al momento desaparecieron de su vista. Durante la contemplación ella había introducido su mano derecha bajo la falda y se había acariciado con ternura la vulva sin llegar francamente a masturbarse. Siempre le había subyugado esa brutal sexualidad directa, en la que era imposible reconocer algún signo de ternura, o tan siquiera de placer. ¿ Lo sentirían?. Ella lo sentía y lo sentía referido a ellos sin ningún referente humano. ¿ Sería posible establecer algún tipo de puente, algún tipo de lenguaje o de comunicación primaria ?

Momentos después, el animal estaba tendido delante de la puerta de la casa. Lo contempló ahora con detención. Lo reconoció de inmediato, era el mismo que había observado hacía unos momentos antes.. Estaba con las patas estiradas lo que le permitió ver su pecho poderoso, su cabeza firme sus piernas robustas, era un animal de una juventud madura, Instintivamente le miro su entrepierna, solamente la rosada cabeza de su miembro parecía expuesta, al parecer, ya próxima a ser guardada en su cubierta.

Le llamó la atención el intenso color rosado, sin venas sin surcos. lisa y fresca, era la primera vez que conscientemente hacía esta observación, las dimensiones le sorprendieron, como siempre había observado a los animales desde la distancia. el tamaño le sorprendió, pensó que quizás se debía a que el animal aun estaba excitado y era muy desarrollado.

Cuando intentó cerrar la puerta, el, se incorporó, e introdujo la cabeza hacia el antejardin. Ella no se lo impidió y el animal entró en el recinto y se tendió bajo la sombra de un limonero. En esa posición al parecer se dispuso a dormir.

Con una tasa de café en la mano. se encaminó hasta la cocina y sacó desde el refrigerador un trozo de carne fresca. Abrió la pequeña reja del patio y se la dio

Engulló la carne con rapidez y en seguida giro sobre si mismo, se encaminó hacia la puerta cerrada y volvió hacia el centro de la terraza, luego se acercó a la pared junto a la silla en que ella estaba sentada y levantando la pata derecha lanzo tres poderosos chorros de liquido amarillo oscuro que chocaron violentamente contra la pared en la que dibujaron una figura extraña de la que manaba un vapor de fuerte y penetrante olor que saturó el olfato de la mujer que debió reconocer que la situación la inquietó. El animal pareció mirarla y en seguida se hecho mansamente a sus pies. Ella entonces sin hacer ningún movimiento brusco le acaricio la cabeza. Tenía el pelo muy suave.

El tórax, particularmente poderoso, le permitía reconocer el rítmico latir de su corazón agitado, a pesar del reposo.

Lentamente y como con temor llevó su mano a la entrepiernas trasera y la colocó sobre el miembro quedando un momento quieta por que el animal dio una pequeña sacudida como si quisiera despertar – Retiró ella la mano pero luego volvió a posarla sobre el oculto miembro y fue lentamente recorriéndolo por sobre su envoltura hasta poder establecer, con inquietud, que la longitud del órgano le resultaba inquietante sin poder establecer su grosor.

El miembro estaba duro y la punta rosada se insinuaba levemente hacia el exterior y luego volvía a ocultarse en una especie de juego que a la mujer la excitó francamente.

Este juego no mostraba alteración alguna, pero de pronto, el animal que parecía dormir, si incorporó en sus patas delanteras y apoyó la cabeza sobre el flanco derecho del muslo de la mujer. Ella de inmediato reconoció el gesto del animal que desea ser acariciado de manera que le pasó repetidas veces la mano por la cabeza haciendo una ligera presión para acercarlo mas a su pierna, siempre atenta a sus movimientos. Para ese entonces la idea ya se había perfilado claramente.

Con mucho cuidado se movió en la silla de manera se separar las piernas dejando la cabeza del animal entre sus muslos cubiertos por su amplia falda.

Inclinando levemente hacia un costado,la mujer podía ver el miembro de su acompañante que persistía en el rítmico aparecer y desaparecer de la punta rosada y reluciente.. Entonces ella fue lentamente subiendo su falda sin dejar de acariciarle la cabeza, hasta hacerla descansar sobre sus muslos desnudos..

Fue separando las piernas e impulsándole con suavidad la cabeza hacia su vulva. El animal fue orientándose, seguramente por las fuerte emanación femenina directamente hacia el centro mismo de la mujer diáfanamente cubierto por su prenda más intima ya demasiado húmeda.

De pronto el animal se quedó muy quieto con la nariz tocando con fuerza la húmeda prenda y ella pudo observar en ese momento como el miembro comenzaba a salir de su escondite en una visión que la dejó clavada,a tal punto subyugada, que sin darse cuenta dejó de acariciar la cabeza de su compañero.

El grueso cuero pardo cubierto en el extremo por algunos pelos más largos y más claros se abrió para permitir el paso del cilindro rosado limpio y reluciente que parecía partir su receptáculo.

Sin poder apartar la vista, ella contemplo ahora. las poderosas contracciones que permitían salir del receptáculo oculto los primeros cinco centímetros de un cilindro perfecto sin geografía, diáfano y limpio, humedecido e impúdico.

Lo que más la excitaba sin embargo era el rítmico movimiento con que el miembro avanzaba hacia afuera para en seguida ocultarse en parte y aparecer de nuevo con mayor, longitud. Era un movimiento como de ofrecimiento y negación, como una promesa que al desaparecer daba paso luego a una realidad aún mas subyugante.

Ella dejó de acariciarle porque la visión la tenía paralizada y su cuerpo ya estaba respondiendo a la formidable carga erótica que la imagen le estaba originando

El animal hacía presión con la nariz sobre la prenda intima de la mujer y al parecer eso le producía poderosos estímulos sobre el miembro que ahora ya muy expuesto tenía loca a la mujer.

Lo que más la trastornaba era la simplicidad de lo observado. En un silencio absoluto, sin que el animal denotara expresión alguna, sin que emitiera ruido alguno sin que hubiese un solo indicio de lo que estaba experimentando,.como si ese juego tremendamente provocativo no tuviese nada que ver con el y su cuerpo y el fuese únicamente el instrumento por medio del cual el sexo puro, como una fuerza natural estuviese proyectando,inevitablemente, una imagen exclusiva para ella.

Entonces no se pudo detener.Acomodándose un poco en la silla y sin cambiar de posición para no romper el hechizo, extendió el brazo hasta poder tocar con su mano derecha ese miembro maravilloso. Solamente con tres dedos y con mucho cuidado, a través del tacto entró en ese mundo absolutamente nuevo..

Al hacerlo sintió una descarga en la parte posterior del carneo. El mensaje que le llegaba a través de su mano era algo extraordinario de una suavidad inaudita y de una dureza viril sin limites extendida entre sus dedos y sintió que de alguna manera estaba aprisionando verdaderamente un fruto prohibido.

Entonces miró y pudo observar en el centro de la esfera,el pequeño orificio de pequeños bordes relucientes. Avanzó la mano y cogió el cilindro bajo la cabeza no pudiendo retener sus deseos de apretarlo suavemente.Era un palo, un fierro duro terso y áspero, sobre todo ardiente, y apretó más para retener ese calor y en ese preciso momento tres violentas contracciones del maravilloso instrumento que tenia en su mano, derramaron sobre su palma tres hirvientes chorros de un semen espeso que ella con deleite esparció sobre el miembro casi en un paroxismo, mientras se quedaba absolutamente quieta.

Su compañero retiró, la cabeza desde el mullido regazo con cierta violencia y se enderezó poniéndose de pie con una indiferencia que a ella llego a molestarle.

El, ejecutó dos o tres movimientos violentos con la cabeza ya a cierta distancia de ella mientras la mujer apretaba las piernas para sujetar su orgasmo y el liquido aún caliente, se deslizaba pesadamente entre sus dedos.. Instintivamente llevo la mano cerca de la nariz El olor intenso no la abandonaría aún por largo rato después de haber entrado en la casa.

La sensación que había experimentado estaba más allá de todo análisis. No podía establecer términos comparativos, porque a ella le invadía la sensación de estar penetrando en un universo absolutamente nuevo

Sabía que había logrado una forma muy primaria de comunicación con el animal. Seguramente lo que había experimentado su amigo no era sino una forma de masturbación. Fenómeno, que ella sabía los animales experimentaban. Pero su propia percepción le asustaba porque, si de alguna manera había logrado comunicarse con él, no había dudas que un mar de situaciones por explorar se presentaba ahora como un erótico abanico.

Todo era parecido y distinto. Sobre un modelo básico conocido, ella había experimentado sensaciones con intensidades distintas, con colores distintos con texturas distintas. Lo duro era más duro lo recto más recto. lo cálido más caliente sobre todo los olores eran más persistentes, más directos más definitivos. Ningún estimulo dejaba, ni por un momento, motivos para la duda o el análisis.

Todos ellos eran brutalmente directos, sin equívocos, había más dureza en las líneas y en los contornos, mas densidad en los fluidos, más ritmo, más velocidad. No había podido percibir ninguna sensación engañosa todo era absolutamente claro. todo era simplemente, como era.

Los ruidos en la puerta de la terraza la despertaron pasada la medianoche.. Pensó que inevitablemente sucedería lo que temía. El compañero la abandonaba porque seguramente de alguna forma reconocía que era tiempo de regresar.- Encendió la luz de la terraza y pudo ver la silueta recortada sobre la puerta vidriada Se veía imponente en el contraluz. con las manos apoyadas sobre la puerta y levantándose sobre los cuartos traseros. Parecía un monumento. Emitía unos leves gemidos.

Le ofreció un trozo de carne que cayó a los pies del animal, pero ni siquiera se inclinó sobre el sino que se abalanzó sobre ella poniéndole las manos sobre los hombros y lamiéndole con fuerza en la cara. La violencia de la caricia le pareció desagradable de manera que retirándole las manos desde sus hombros lo empujó suavemente y la bata al abrirse permitió que la lengua pasara sobre sus tetas lo que le causó cierto dolor, de manera que entró en la casa.-

Las manos del compañero le habían ensuciado la bata y ella se la quitó tirándola sobre una silla cercana quedando completamente desnuda disponiéndose a presionar el interruptor para cortar la luz de la terraza.

Ahí lo vio. y el la vio. Se había quedado en la misma posición en que estaba al comienzo, apoyado sobre las patas traseras y las manos sobre los vidrios, pero ahora estaba completamente quieto con los ojos brillantes y las pupilas dilatadas mirando a la mujer desnuda a través del vidrio.

El estaba realizando una especie de baile sobre las torpes patas traseras impulsando la pelvis hacia adelante y ella pudo observar que en cada movimiento, el miembro comenzaba a aparecer como lo había observado durante su juego anterior en la silla. Ahora no había ningún estimulo olfatorio de manera que tuvo que admitir que la excitación del animal era espontanea o bien ocasionada por la visión de su cuerpo desnudo y entonces ella levantó los brazos y separó las piernas impulsándose rítmicamente hacia adelante, como el lo hacía.

Lo que observó fue fabuloso. En cada movimiento el pene aparecía de la manera rítmica que ya conocía. La cabeza que ahora le parecía aún más esférica y más rosada, estaba ya totalmente descubierta y comenzaba a dar paso al miembro recto. Su amigo aceleraba el ritmo, emitiendo pequeños gruñidos roncos, como si toda la operación la hiciera con esfuerzo, ya unos diez centímetros acompañaban a la cabeza gloriosa.

Entonces el animal detuvo su movimiento, y luego, como impulsando toda la parte trasera hacia adelante logró que una especie de pequeño anillo rojo apareciera en la base de su rígido pene. La mujer, que miraba llena de asombro y de pasión vio que después de ese anillo brillante salía desde su escondite una parte intensamente roja pero de un grosor mucho mayor y que su amigo parecía sacar con dolor.-

Ella, instintivamente, se tomó la vulva separándose los labios como para alentarlo a proseguir la operación que había sido interrumpida. y que ahora se reanudaba con mayor violencia y entonces pudo apreciar en toda su magnitud esa parte ignorada y fantástica que el parecía haberle guardado.

Eran dos secciones de aproximadamente cinco a seis centímetros de un grosor excitante y temible que terminaron por salir y permitir que ella pudiera contemplar a plena voluntad el miembro mas fabuloso de que tuviese memoria.-

Apuntando desde la base se proyectaba directamente hacia ella infundiéndole temor y deseo. La cabeza al borde de estallar, describía pequeños círculos. Bajo ella, una sección de unos ocho centímetros de un cilindro rojo perfecto de grosor parejo de unos tres centímetro de diámetro de una rectitud perfecta que terminaba en un fino anillo de un rosado pálido. el anillo daba paso luego a dos secciones de forma ligeramente cónica ya que se engrosaban hacia la base, cada una de ellas de unos cinco a seis centímetros como dos perfectas zanahorias lisas y relucientes. La base de la ultima sección, rotundamente gruesa, parecía incrustarse en medio de los dos formidables testículos negros a punto de estallar. Todo ese miembro maravilloso era agitado y proyectado hacia la mujer como consecuencia del violento movimiento que el animal hacia apoyado sobre sus patas traseras.

Ella, que hacia ya rato estaba extasiada y convencida que él le estaba ofreciendo esa imagen pasmosa, quiso responderle.mostrando generosamente su vulva ardiente abierta y secretante y como tratando de comunicarle algo más se le ocurrió girar lentamente para ofrecerle al animal la visión de su culo. Giró entonces lentamente para que pudiera apreciarla primero de perfil y luego cuando estaba de espaldas a él se agachó y abriendo las piernas se separó con ambas manos los gluteos para ofrecerle una visión en primer plano de su raja Se contoneó un par de veces y luego sintió tres golpes secos contra el vidrio en el que estaba apoyado su observador.

Giró entonces y pudo observar el semen deslisándose por el vidrio y el miembro perfecto agitándose con el ultimo estertor de la descarga brutal. Alcanzó a observar otras tres o cuatro pequeñas erupciones que terminaron de mojar el miembro reluciente y escuchó como un profundo gemido que parecía venir de las profundidades del cuerpo de su cómplice. que fue deslizando sus manos sobre el vidrio hasta quedar en posición normal.

Ella, que había alcanzado el paroxismo junto con el, pudo observar, como ese instrumento portentoso comenzaba a regresar a su habitación natural, proceso que ella pensó demoraría, porque no menos de veinte centímetros colgaban hermosamente fuera del la piel. Relajada y feliz apagó la luz y regresó a su cama.

La mujer estaba desconcertada. Anhelante y dispuesta.

No tenía ninguna duda que había logrado establecer una comunicación con su amigo. Esta comunicación era sin duda en el plano de las percepciones sexuales y era evidente que la corriente de estímulos había sido percibida claramente por ambos.

Ella estaba abordando otro terreno en una rápida sucesión de hechos. No era el menos importante el sentirse excitada, ahora no solo con la visión del ejemplar,sino que se había sorprendido en los últimos momentos,antes de regresar a su cama, pensando en él como en un ser con el cual sentía algo en común, aunque no mas fuera una excitación sexual puramente biológica.

De esta manera, estaba decidida a seguir su exploración porque ahora la curiosidad comenzaba a ser acompañada por una especie de necesidad de saber hasta donde era posible que ella lo tuviera como algo que nunca había tenido. Estaba comenzando a “ sentir algo” que de alguna manera quería comunicárselo. Sólo era necesario encontrar la forma.

Bajó pues de la cama y se encaminó hacia la sala. Sin encender la luz lo miró a través de la ventana. Estaba sentado mirando hacia la casa en forma atenta pero tranquilo. Cuando escuchó movimientos en la sala se puso de pie y se acercó a la puerta para comenzar a restregarse en ella.

La mujer entonces obedeciendo a una especie de llamado instintivo y lejano que ahora se hacía presente comenzó a restregar el culo por el otro lado de la puerta. siguiendo el ritmo y tratando de hacerlo coincidir. De pronto lo detenía y esperaba que el lo iniciara y de esa manera volvían a realizarlo al unísono..

Encendió la luz exterior y lo observó, no presentaba ningún síntoma de excitación en su miembro que permanecía en reposo.

Ella tomó la manilla de la puerta y la giró lentamente para dejarla entreabierta cerrando el espacio con su cuerpo y manteniendo las piernas levemente separadas.

El levanto la cabeza y olfateo a la mujer primero muy lentamente. Ella le acarició la cabeza llevándosela claramente hacia su vulva. El separó la piernas traseras y como poniéndose bien plantado sobre el piso olfateo toda la zona peluda de la mujer que se separó los labios para permitir que algo de secreción agregara mayor olor al mensaje.. Entonces sintió que el entendía y que estaba respondiendo.

El borde interno de sus muslos comenzó a ser suavemente lamido. Su lengua era áspera, tosca, pero su ritmo era cadencioso siempre desde abajo hacia arriba. alternadamente en una pierna y luego en la otra.

Sin que ella hiciese ningún movimiento, la lengua fue ascendiendo cada vez hasta tocar el vértice inferior de la vulva y separar suavemente allí los labios lo que le produjo un tremendo placer. Ella lo mantenía a raya con la puerta semi abierta de manera que el solamente tenía su cabeza dentro de la pieza.

La lengua lamió con rítmica dedicación todos los pelos dejándolos empapados y ascendió hasta el vértice superior y de pronto tocó el clítoris que había crecido desmesuradamente. Los golpes de la lengua sobre el clítoris produjeron en ella unas descargas mortificantemente placenteras de manera que ya sin control dejó de sujetar la puerta y se sintió impulsada por él hacia el interior.

Ya no tenía sentido tomar precauciones, de manera que se entregó al placer, se dio vuelta, separó más las piernas y se inclinó para mostrarle el culo.

La lengua ahora había descendido por la mojada hendidura y separando los labios de la mujer con cierta violencia se introdujo en el canal de su vagina, primero unos pocos centímetros. Sentía la dureza entre sus finos epitelio como una penetración novedosa y tremenda. En su posición, ella con la cabeza inclinada ella pudo observar el espectáculo que ya había adivinado desde que el había iniciado el típico movimiento rítmico.

Allí abajo al alcance de su mano estaba el miembro totalmente descubierto grotesco rojo, seccionado y palpitante, entonces alargó la mano y por primera vez lo tuvo entero para ella.

Era algo que no olvidaría jamás, de una dureza inconmovible, de una suavidad inaudita de a una temperatura que trasuntaba pasión brutal. Su mano no alcanzaba para cubrirlo completo de manera que lo tomó de la base, que la tenía loca por su grosor y mientras sentía que la lengua de su intimo confidente entraba hasta profundidades insospechadas, comenzó a masturbarlo con pasión corriendo todos los riesgos porque ya no podía detenerse. Su mano corrió ágil desde la base hacia arriba y regresó varias veces. Lo sentía latir y dilatarse en su palma al tiempo que era brutalmente recorrida por la lengua con igual ritmo.

Se estaban comunicando plenamente y era el deleite. El aumentó el ritmo de su lengua y ella lo siguió con la mano y de pronto sintió una contracción violenta del miembro y ya sabia lo que venía y no lo detuvo y la descarga azotó directamente su cuello y creyó quemarse porque el liquido ardía.Cuando lentamente se enderezó, los hilos corrieron por sus tetas y ella los detuvo con sus mano para con ellos.

El se agitaba en el paroxismo final y moviendo la cabeza recibió sus caricias. Ella le apretó la cabeza contra su vientre y el, que ya no se agitaba, lamió su mano y se alejo con un trote elástico perdiéndose en las sombras de patio.

Ella sin cerrar la puerta entró en la sala y se sentó en un sofá, hacía casi cinco horas que había comenzado esta experiencia.

Se extrañaba de su vitalidad, no menos de cinco orgasmos eran los que recordaba desde que tuvieron el primer contacto. eso nunca le había sucedido. Parecía como si él le hubiese transmitido parte de esa vitalidad. y que ella le hubiese trasmitido parte de su suavidad y su ternura. El solo recuerdo de las caricias que había recibido con su lengua la volvieron a estremecer.

Había respondido al llamado de ella y se había comportado en forma casi humana. Jamás lo había imaginado de esa forma. Sin lugar a dudas estaban sintonizados en la pasión, era evidente que el no quería irse y estaba claro que ella no quería que se fuera.

El podría haberla atacado y hacerle daño, ella podría haberlo lanzado a la calle, pero ninguno de los dos había hecho nada parecido, todo lo contrario, estaban cada vez más cerca y habían disfrutado plenamente de placeres que para los dos eran desconocidos y a ella le gustaban mucho y a él también

En cierta medida estaban ligados y ninguno de los dos podría dárselo a conocer a nadie, estaban solos en esta pasión que traspasaba todos los límites y todas las barreras. Estaban comunicados.

No quiso seguir pensando y se disponía a dormir cuando escuchó lejano el aullido. Lo había escuchado cientos de veces en las noches de invierno y de verano. Era el llamado de la naturaleza

Seguramente ahora se iba a marchar, no podría resistir el llamado del grupo, de la manada.

Lo escuchó correr en el patio y pensó que luego estaría en la puerta de la calle pidiendo que le dejaran marcharse.

Pasaron algunos minutos y el aullido se repetía con precisión, pero se dio cuenta que no era lejano.

Apago todas las luces y miró hacia afuera. Lo vio en el centro del patio, apenas podía distinguirlo por la penumbra, con las piernas traseras separadas y la cabeza levantada en dirección a la casa. Aullaba en sordina, como en un lamento. Se veía hermoso, realmente hermoso, con el pelo brillante recibiendo la escasa luz.

Lo contempló un momento y el aulló de nuevo y ahora le pareció que la miraba directamente. Entonces algo latió en el interior de su vientre y comprendió que la estaba llamando. Entendió que no se había ido porque sabía que su pertenencia estaba ahí y ella tuvo la sensación que él podría estar toda la noche repitiendo su llamado y comprendió también que no tenía sentido resistirse y aún mas,que no tenía ningún deseo de resistirse y cuando abrió la puerta y caminó hacia él sintió que eso era lo que quería hacer desde tiempo.

Se detuvo frente a el. El aire tibio de la noche veraniega la tocó cuando se despojó de la bata para quedar completamente desnuda.

El se acercó y en seguida caminó muy lentamente por el patio. Ella lo seguía sumisa y anhelante, sentía latir su corazón con violencia y su cuerpo estaba bañado en sudor. El dio dos vueltas con ella a su lado y luego se detuvo bajo el frondoso ciruelo. La miró con ojos brillantes y la rodeo para olfatear su culo.

Ella sentía la lengua áspera en la hendidura y el introducía su puntiaguda nariz como empujándola y ella entendió.

Entonces lentamente se fue curvando, bajando lentamente el tronco para dejar su culo totalmente expuesto. El le recorrió durante minutos maravillosos toda su parte trasera y su vulva y ella se fue excitando como nunca caricia alguna había logrado excitarla y entendió que el proceso fuera largo y ella quería que nunca terminara –

Y de pronto ya no sintió la cabeza ni la lengua y en segundos la presión de sus patas delanteras sobre su espalda, como que buscaban apoyo sin encontrarlo y entonces ella se las retuvo sobre sus hombros porque supo que había llegado el supremo momento y entonces sintió que el la buscaba con su instrumento fabuloso con un ritmo ciego y bruto que primero lo sintió pasar por su costado derecho y luego por el izquierdo y de pronto sintió el cilindro ardiente rompiendo todas sus entradas y sintió que era recorrida durante un siglo hasta sentir los dos poderosos testículos contra su raja y supo por fin que había sido penetrada como nunca lo imaginó.

Se quedó tranquilo solamente un momento, como sabiendo que ella tenía que recuperarse del impacto y luego comenzó ese ritmo loco que ella había observado tantas veces, solamente que ahora estaba ella allí siendo llevada a las cumbres del placer mas prohibido de todos

El comenzó a moverse con ella y avanzaron unos metros sin separarse porque ella no quería separarse y de pronto se afirmo en el árbol él aumentó la presión incrustando sus testículos en su raja suave y húmeda, mientras ella sentía dentro de si misma las descargas sucesivas del liquido ardiente que golpeó contra sus paredes produciéndole orgasmos apabullasteis. y cuando terminó de vaciarse se quedó muy quieto, se quedaron muy quietos.

El no se movía. Ella le soltó las manos pero el no se fue, se quedó en la misma posición un minuto quizás y fue al término de ese minuto cuando ella comenzó a sentir lo que la marcaría para siempre. La cabeza de ese miembro maravilloso que la había poseído comenzó a crecer dentro de ella en una sinfonía de tacto desconocida Se comenzó a engrosar lentamente desde la punta hacia la base, de manera que el dolor inicial fue dando paso a un placer creciente y esperado, crecía y palpitaba, y ella comenzó a sentir que su esfínter se cerraba y esa cabeza maravillosa que habría crecido y que ahora la llenaba completa quedaba aprisionada en su interior y entendió lo que siempre supo, que la cabeza demoraría largos minutos en volver a su estado inicial y durante ese tiempo no podrían separase. El lo sabía desde siempre. y estaba tranquilo, ella lo sabía ahora y estaba feliz y comenzó un juego de felicidad. Quiso tratar de separarse de él pero no pudo hacerlo, el esfuerzo únicamente le produjo placer y entonces la cabeza en su interior comenzó a latir.

Y en ese preciso eran como uno solo y sintió deseos que él pudiera enorgullecerse de tenerla y sintió deseos que la arrastrara por todo el patio y lo incitó a moverse y permaneció agachada pegada con él y así pegados caminaron por el patio y cuando él la tiraba, sentía pequeños dolores de placer que se transformaban en orgasmos. Entonces el comenzó a moverse lentamente en forma horizontal y ella sintió que la cabeza comenzaba a salir lentamente, placenteramente hasta abandonarla por completo y ella sintió correr el liquido denso por su culo y sus piernas y la lengua de su dueño barriéndolo recorriendo ese forado que se imaginaba gigantesco.

Se tendió sobre el pasto húmedo boca abajo con las piernas abiertas para que el pudiese lamerle el culo cuanto quisiera y el se lo lamió con ternura, porque ahora era ternura la que derramaba su lengua, y la recorrió hasta que ella se sintió relajada y sin dolor alguno y sintió su culo suave y agradecido. Entones se dio vueltas y quedó sobre el pasto mirando las estrellas y el se volvió dejando de lamerla y se paró a su lado.

La mujer recién se incorporo y desnuda y poseída caminó junto a él hasta la puerta donde lo dejó luego de acariciarle la cabeza. Y ella se introdujo luego en el sueño y el velaría ese sueño todas las noches porque ya no se acordaba a que lugar pertenecía antes de haber llegado para comunicarse con ella.

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mayo 15, 2007. Perro - Mujer, Relato.

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